En Nuevo León no solo se elige a un gobernante: muchas veces se elige, sin saberlo, a toda su familia. La esposa, los hermanos, los cuñados, los suegros. Y ya sabemos dónde se esconde lo que un político no quiere enseñar: en el apellido.

La casa a nombre del suegro. La constructora del cuñado. El contrato del hermano. Por eso el 3 de 3 tradicional se quedó corto: declara el político pero factura la familia.

Nuevo León conoce de memoria a los parientes incómodos: hermanos vendiendo quesos en casinos u otorgando la obra pública del estado. Papás recibiendo terrenos de millones por ‘honorarios’ y suegros extorsionando por permisos. Y en los municipios es igual. Gobiernos distintos, partidos distintos, pero muchas veces es igual: el mismo apellido cobrando. Eso no puede volver a pasar. Y la única forma de evitarlo es conocer el árbol genealógico antes de votar, no cuando ya está el escándalo.

Hoy publico mi árbol genealógico con apellidos, bajo protesta de decir verdad y con mi firma: un formato de una página que cubre: pareja, padres, hijos, hermanos, cuñados y suegros, y que responde tres cosas de cada uno.

Uno. Su nombre y a qué se dedica.
Dos. Las propiedades que tiene.
Tres. Los servicios, contratos, concesiones u obra que haya provisto a cualquier gobierno, a nombre propio o de una empresa de la que sean socios.

Mi árbol está publicado desde hoy en mis redes. Soy hijo de doctores. Mi papá fue médico del IMSS en el Hospital 25 y hoy vive de su pensión y consulta. Mi mamá se pensionó del sector médico privado: jamás le ha vendido nada a gobierno alguno, y no es socia de ninguna empresa que le venda. Mi hermana Lucy es entrenadora de gimnasio e influencer y no tiene casa a su nombre; mis papás comparten una casa y yo soy soltero: no tengo esposa, ni hijos, ni suegros que declarar.

Ese es mi árbol genealógico completo. Ni un contrato con gobierno alguno para prestación de servicios.
Y les reto: Clara, Tatiana, Waldo, Felipe, a que declaren esto en público. El que no, que salga a explicar por qué su familia es un secreto.

También reto a Andrés Mijes: aunque no está en la selección final de aspirantes, aportaría mucho que lo haga, para lograr estandarizar este proceso.

Nuevo León va a elegir entre los que dan la cara y los que se esconden. Y la ciudadanía dará con toda esta información: de forma directa, o por nuestros rivales. Yo ya enseñé el mío.