El conflicto político entre el Gobierno de Nuevo León y el Congreso local responde, de acuerdo con Waldo Fernández, a los intereses de los distintos grupos políticos y no a una verdadera defensa de las necesidades ciudadanas.
El aspirante a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación en Nuevo León señaló que la confrontación entre Movimiento Ciudadano, PRI y PAN se mantiene desde administraciones anteriores y suma casi 11 años.
“Vamos ya entrando al onceavo año de conflicto político en Nuevo León, donde el gobernador y el Congreso local se la pasan dándose con todo”, afirmó.
Sin embargo, Fernández sostuvo que las diferencias desaparecen cuando existen beneficios políticos para ambos bloques.
“Pero cuando se trata de repartir dinero, espacios políticos o de sacar reformas a modo que le convenga a los dos bloques, ahí sí se ponen de acuerdo”, declaró.
Acuerdos entre MC, PRI y PAN
Como ejemplo, recordó que al inicio de la actual administración PRI, PAN y Movimiento Ciudadano alcanzaron acuerdos para distribuir espacios, entre ellos magistraturas administrativas.
Según Fernández, esa alianza terminó por romperse y dio paso nuevamente a una etapa de confrontación, que posteriormente derivó en señalamientos y acciones contra legisladores y funcionarios.
El también legislador cuestionó que las instituciones sean utilizadas políticamente tanto para enfrentar a los adversarios como para concretar acuerdos entre grupos.
“Cuando se trata de perseguirse entre ellos, se utilizan; cuando se trata de ponerse de acuerdo entre ellos, se utilizan y nunca, nunca está el interés del ciudadano de por medio”, concluyó.
Fernández consideró que la disputa entre el Ejecutivo y el Congreso de Nuevo León debería dejar de centrarse en intereses partidistas y enfocarse en resolver los problemas de la población.